Cuidados y señales de alerta de posibles problemas cardiacos: ¿Cómo sobrevivir a un partido de fútbol?

Tras la final del Mundial 2026, en la que Argentina cayó 1 a 0 ante España en tiempo extra y quedó subcampeona, el cardiólogo Mario Boskis analizó el impacto que las emociones del fútbol tienen sobre el corazón. El especialista en longevidad saludable reveló que muchos pacientes y conocidos le enviaron por WhatsApp capturas de […]

Tras la final del Mundial 2026, en la que Argentina cayó 1 a 0 ante España en tiempo extra y quedó subcampeona, el cardiólogo Mario Boskis analizó el impacto que las emociones del fútbol tienen sobre el corazón. El especialista en longevidad saludable reveló que muchos pacientes y conocidos le enviaron por WhatsApp capturas de sus relojes inteligentes con pulsaciones de 140 y 150 latidos por minuto durante los partidos, algo que —comparó— equivale a «una prueba de esfuerzo» en el consultorio. Además, explicó por qué el cuerpo reacciona así, cómo distinguir un desmayo de un evento cardíaco serio y por qué la prevención es la mejor herramienta.

Pulsaciones de deportista, sentado en el sillón

Boskis contó que durante el torneo no atendió emergencias, pero sí recibió numerosas consultas de pacientes preocupados por su medicación de cara a los partidos. La anécdota que más lo sorprendió llegó por WhatsApp: amigos, conocidos y hasta pacientes le mandaban las mediciones de sus relojes y teléfonos.

«Realmente te sorprendía, porque veías pulsaciones de 140, 150 latidos por minuto», relató el cardiólogo. Y trazó una comparación clara para dimensionarlo: «Es lo mismo que cuando te evalúo en el consultorio con la famosa prueba de esfuerzo», esa en la que el paciente camina en una cinta o pedalea en una bicicleta para estresar al corazón bajo control médico. El fenómeno, señaló, se intensificaba especialmente los días que jugaba la Selección.

Por qué el cuerpo reacciona: la respuesta de «lucha o huida»

El especialista explicó que todo empieza en la cabeza. Un pensamiento —mirar el partido— se transforma en el cerebro en una emoción que activa el sistema límbico. «Todo pensamiento se transforma en emoción y baja al cuerpo por medio de un neurotransmisor que todos conocemos: la adrenalina», detalló.

Esa descarga de adrenalina aumenta la frecuencia cardíaca y respiratoria y dilata las pupilas. Es la llamada respuesta de lucha o huida, una reacción heredada de la época de las cavernas. Según Boskis, el punto es que el cuerpo no discrimina el origen del estímulo: «El organismo no sabe si estás luchando contra un animal salvaje, escapando de una situación que amenaza tu vida o mirando un partido de fútbol. Responde de la misma manera».

Estrés y «auto-conversación»: la clave para no pagar caro

El cardiólogo aportó una definición práctica: «Se produce un estrés cuando tus expectativas no coinciden con tu realidad». Y lo aplicó al día después de la final: mientras la realidad no se puede cambiar, sí se pueden gestionar las expectativas.

La herramienta que propuso es la auto-conversación, es decir, cómo nos hablamos a nosotros mismos frente a lo que pasa. «No son los demás los que nos estresan, no es el partido de fútbol: somos nosotros mismos, depende de cómo nos hablemos en la cabeza», planteó. Frente a los que llamó pensamientos «negativos, catastróficos e instantáneos» —del estilo «se termina el partido y se termina todo»—, sugirió respuestas más moderadas. Con la primera actitud, graficó, «pagás 10 sobre 10» en descarga de adrenalina; con la segunda, apenas «2 o 3».

Desmayo o infarto: cómo distinguirlos

Boskis diferenció los cuadros que se viralizaron en redes durante el Mundial. Por un lado, las personas que se desploman mirando el partido suelen sufrir un síncope vasovagal, popularmente conocido como «me bajó la presión». «No es un infarto: es una pérdida de conocimiento», aclaró.

El mecanismo, explicó, es opuesto al de la adrenalina: la emoción intensa activa el sistema parasimpático, dilata las arterias y hace más lento el corazón, con lo cual llega menos sangre al cerebro y este «desconecta» la conciencia. Al caer y quedar en posición horizontal, la sangre vuelve a fluir mejor y la persona se recupera en segundos.

Distinto es el caso de los eventos cardiovasculares serios. El cardiólogo advirtió que existen estudios que vinculan las emociones intensas de un Mundial con el infarto de miocardio. Según precisó, casi el 50% de los casos publicados correspondía a personas con enfermedad cardíaca previa, muchas veces desconocida. La asociación, agregó, se observa incluso hasta 48 horas después del partido.

Prevención: «la VTV del corazón» una vez por año

El mensaje central de Boskis fue la prevención, sobre todo para quienes viven el fútbol con intensidad. Recurrió a una comparación cotidiana: así como el auto pasa una vez por año por la revisión técnica, propuso hacer «la propia revisión del corazón una vez por año».

El especialista remarcó que muchos factores de riesgo —hipertensión, colesterol o azúcar altos, e incluso una arteria obstruida— pueden cursar en forma silente, sin síntomas. Por eso defendió el chequeo cardiovascular asintomático, que permite detectar un problema coronario antes de que aparezca cualquier señal y, en muchos casos, evitar el infarto.

Boskis enmarcó esa idea en el concepto de longevidad saludable: el objetivo no es solo vivir más, sino llegar bien. «Lo primero que tenemos que hacer es un diagnóstico precoz de cualquier enfermedad que nos pueda matar», sostuvo, y lamentó que en la práctica «estamos llegando tarde», con tratamientos que actúan sobre la enfermedad ya instalada en lugar de prevenirla a tiempo.

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