El gobierno de Javier Milei enfrenta una etapa clave tras la salida de Manuel Adorni. El Ejecutivo busca relanzar su gestión, mientras la sociedad observa con atención la evolución económica y el rumbo político. La renuncia de Adorni, ocurrida tras meses de presión mediática y política, generó alivio en sectores que promovían su salida y abrió la discusión sobre el daño a la imagen oficialista.
Consecuencias políticas y sociales de la renuncia de Adorni
La renuncia de Adorni provocó interrogantes sobre si la salida basta para restañar la imagen del gobierno. Aurelio explicó que parte de la sociedad asoció el caso Adorni con prácticas de funcionarios previos, lo que debilitó el mensaje de ruptura con la “casta”. El episodio se convirtió en un factor de desencanto para quienes tenían dudas sobre mantener el apoyo a Milei.
En la actualidad, el núcleo duro de apoyo a Milei ronda el 25%. El núcleo blando, que llegó a representar otro 25% durante el pico de respaldo, se redujo a cerca de 15% tras los eventos recientes.
Apoyo electoral, liderazgos y perspectivas hacia 2027
El liderazgo de Milei dentro de su espacio político se mantiene firme.
Aurelio señaló que el presidente compite principalmente contra la evaluación de su propia gestión y no contra otros dirigentes, ni oficialistas ni opositores. El núcleo blando, según Aresco, sostiene su respaldo en la expectativa de una mejora económica y no por alineamiento político.
Consultado sobre la persistencia de Milei en sostener a Adorni, Aurelio consideró que el presidente eligió diferenciarse de la política tradicional al resistir la presión mediática. “Milei está acostumbrado a la discusión con los medios”, sostuvo. El tiempo de permanencia de Adorni en el cargo superó el que otro dirigente hubiera tolerado, según la visión del consultor.
El reemplazo de Adorni por Diego Santilli, figura con experiencia política, no resulta contradictorio para el análisis de Aurelio. Señaló que Santilli ya integraba el gabinete nacional y su nombramiento representa una consolidación en el equipo de gobierno. Aurelio consideró que la decisión responde a la necesidad de experiencia en la administración.
Percepción sobre gestión, internas y toma de decisiones
La opinión pública percibe que parte del electorado oficialista demanda mayor celeridad en la gestión. Aurelio indicó que no todos atribuyen la lentitud a las internas políticas. Algunos consideran que las dificultades obedecen a problemas estructurales acumulados. Otros, en cambio, ponen en duda la capacidad del gobierno para resolver los desafíos.
El consultor sostuvo que la preocupación por las disputas internas, especialmente entre Karina Milei y Santiago Caputo, no representa el principal motivo de inquietud para la mayoría de la población. La expectativa central radica en si la gestión permitirá mejorar el poder adquisitivo y las condiciones de vida en los próximos meses.
Aurelio remarcó que la brecha entre el discurso oficial sobre inversiones, consumo y control de la inflación y la percepción ciudadana genera un “cortocircuito”. Muchas personas advierten una distancia entre los datos macroeconómicos informados por el gobierno y su experiencia diaria en el supermercado o el pago de servicios.
Economía, trabajo e inflación: principales preocupaciones sociales
Según los estudios de Aresco, las problemáticas laborales y de ingreso lideran el ranking de preocupaciones en la sociedad argentina. Desde hace más de un año, el trabajo desplazó a la inflación como el tema central. “El 40% de los argentinos están diciendo que su principal preocupación está vinculada con la actividad económica y su trabajo”, detalló Aurelio.
El titular de Aresco explicó que la preocupación por el trabajo no se limita al temor de perder el empleo. Incluye la inquietud por la insuficiencia del salario, la reducción de horas extras y la necesidad de sumar empleos para llegar a fin de mes. Los argentinos ya no atribuyen el deterioro del bolsillo solo a la inflación, sino al impacto de la caída de la actividad económica.
La valoración de la situación económica es peor que el nivel de respaldo al gobierno. Aurelio advirtió que quienes esperan una mejora de sus ingresos condicionan su apoyo a la gestión a la concreción de ese objetivo antes de 2027. Si la recuperación económica no se refleja en el bolsillo, el respaldo podría disminuir, aun con indicadores macroeconómicos positivos.





